Sumamos escaques

Este año como iniciativa en nuestro Colegio, hemos introducido el ajedrez dentro del currículo en Primaria, asociado a la asignatura de matemáticas. Para muchos esto se habrá planteado como algo novedoso, pero desde el marco europeo es una recomendación que ha tenido mucho apoyo. A continuación, vamos a exponer ciertas ideas, que apoyan la introducción de este juego-ciencia dentro del programa escolar y que lo hacen tan recomendable en edades tempranas.

¿Sabías que la práctica del ajedrez mejora el rendimiento en matemáticas?

Como introducción me gustaría mencionar una leyenda que, cuando es contada a los niños, produce mucho entusiasmo. En el origen de este juego, un rey quiso compensar al inventor del mismo, ya que quedó fascinado de su originalidad. El invento hizo una petición muy simple: “Me gustaría tener un grano de trigo por cada casilla del tablero, eso sí, cuando pasemos a la siguiente me gustaría doblar esa compensación. Es decir, un grano por la primera, dos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta y así sucesivamente”. Al rey le pareció una recompensa simple, pero el resultado fue asombroso: 18.446.073.709.551.616 granos de trigo, algo impensable, puesto que ni con la cosecha mundial de un año de la actualidad se podría satisfacer.

Además grandes matemáticos como Euler, Knuth o Gauss, se han interesado por problemas matemáticos en el ajedrez.

Pero la cuestión que nos interesa, se puede aplicar el ajedrez a las matemáticas de nuestros hijos. Varios estudios de países de Centroeuropa, donde hay gran afición a este deporte, nos indican que los alumnos que tienen clases de ajedrez mejoran sus resultados en matemáticas y en ¡comprensión lectora! Los dos campos donde nuestro país suele obtener peores resultados según el informe Pisa. Por no decir que desarrollan aspectos fundamentales de la inteligencia como la tan nombrada en la actualidad, inteligencia emocional.

El estudio más importante se produjo en Trier (Alemania) entre los años 2004 y 2007, donde los alumnos de una clase de primaria sustituyeron una hora semanal de matemáticas por ajedrez (no solo para jugar, sino aplicado a la enseñanza de matemáticas), mientras que otro grupo solo recibía matemáticas. Durante los cuatro cursos que duró el estudio el grupo con ajedrez obtuvo mejores resultados en matemáticas.

La relación con las matemáticas es tan grande que los alumnos desde edades tempranas se sumergen en temas como las geometría (por el movimiento de las piezas), coordenadas (por la disposición del tablero), la aritmética (a la hora de tomar decisiones de capturar piezas que tienen un determinado valor), o la resolución o creación de problemas abiertos, algo que en ajedrez es infinito por la gran posibilidad de combinaciones.

No sabemos si el inventor de este juego lo hizo de forma intencional o no, pero al igual que las matemáticas, el ajedrez es infinito y, aún hoy en día, un ordenador no ha sido capaz de encontrar todas las líneas posibles en una partida de ajedrez, porque después del tercer movimiento de las negras hay 121 millones de posibles posiciones. ¿Se atreven ustedes a calcular cuantas posiciones resultan después de la cuarta jugada?