LA IMPORTANCIA DE APRENDER A GESTIONAR LAS EMOCIONES DESDE EL ENTORNO ESCOLAR

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”

(Aristóteles – Ética a Nicómaco)

Ya en la antigua Grecia sabían de la importancia de gestionar de manera adecuada nuestras emociones. Algo que sin duda, sigue siendo fundamental en nuestro día a día, en un entorno cada vez con mayores exigencias.

A principios de los 90, Salovey y Mayer (1990) acuñaron el término de Inteligencia Emocional. La definen como un tipo de inteligencia social que involucra “la habilidad de manejar los sentimientos y emociones propias de uno mismo y de los otros, de discriminar entre ellas y de utilizar esta información para dirigir nuestros pensamientos y acciones”.

Pero fue el escritor y psicólogo Daniel Goleman, quien popularizó el término Inteligencia Emocional, dándole la relevancia que tiene de forma masiva, definiéndola como aquello que “Nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal”

Para Goleman, el éxito en la vida depende tan sólo en un 20% del cociente intelectual, siendo el 80% debido a la inteligencia emocional, que incluye 5 grandes habilidades emocionales: conciencia de uno mismo, autocontrol y gestión emocional, automotivación, reconocer las emociones de los demás y establecer relaciones.

Una de esas cinco grandes habilidades es la gestión emocional: la capacidad de regular los impulsos y las emociones desagradables, tolerar la frustración, así como de saber diferir las gratificaciones. Así, la gestión emocional es el núcleo de 5 competencias básicas, como son: el autocontrol, la tolerancia a la frustración, la confiabilidad, la propia integridad personal, así como la capacidad de innovación y adaptación a los cambios. Todo esto, fundamental para poder adaptarnos de una forma sana a las exigencias del entorno social, emocional, personal, laboral, familiar y escolar.

Es por esto, que se hace más necesario que nunca, que seamos capaces de enseñar a nuestros alumnos a gestionar sus propias emociones. Pues, las personas que regulan sus impulsos y hacen frente a los contratiempos, son personas equilibradas y positivas, que incluso en los momentos más difíciles, piensan con claridad y se pueden concentrar pese a las presiones. El primer paso para lograrlo, es identificar nuestras emociones y buscar alternativas para sentirnos mejor.

Un aspecto importante de cara a una buena gestión emocional, consiste en tener claro que no son los hechos ni las situaciones en sí mismas las que producen emociones,  sino nuestra forma de enfocarlos, es decir, lo que percibimos, pensamos y proyectamos en las cosas que nos suceden. Y esto de nuevo, es altamente relevante en la educación emocional de nuestros alumnos, ya que un niño emocionalmente inteligente: confía más en sus capacidades, tiene relaciones más satisfactorias, comunica lo que necesita, piensa y siente, tiene en cuenta los sentimientos de los otros, está motivado para explorar, afrontar desafíos y aprender, percibe las dificultades como retos, tiene una autoestima sana y un buen concepto de sí mismo, genera recursos para la solución de conflictos, y en definitiva…. es un niño/a más feliz.

De manera más concreta, una adecuada gestión emocional, influye a los niños en los siguientes aspectos, en los que nos debemos enfocar desde el Colegio:

  • Desde el punto de vista cognitivo: Influye en el desarrollo de la capacidad cognitiva en el niño, facilita la atención, fomenta el pensamiento racional, lógico y creativo,  Aumenta la capacidad reflexiva e Influye en  la flexibilidad cognitiva.
  • En cuanto a su autoestima: Les permite conocerse mejor, incrementa la percepción de control sobre aquello que les pasa y aprenden a automotivarse.
  • En sus relaciones sociales: les permite compartir el estado emocional de otras personas y poder ponernos en su lugar, ya que tiene influencia directa de las neuronas espejo en la empatía, mejora su tolerancia a la frustración, lo que aumenta las habilidades sociales y por tanto, mantienen relaciones más satisfactorias. Por tanto, son niños más queridos y aceptados por su grupo de iguales.
  • En el entorno escolar: son niños que tienen una mejor adaptación a la clase, porque se adaptan antes, desarrollan un mejor comportamiento escolar, siendo alumnos menos impulsivos, de manera que desarrollan mejores relaciones de amistad y por tanto, relaciones más fluidas y adaptadas, así como un mayor apoyo emocional, con mayor número de interacciones positivas.

Así pues, ¿Cómo podemos fomentar la gestión emocional de nuestros alumnos?

  • Realizando actividades específicas para tranquilizarles, como ejercicios de respiración y relajación muscular, cuando están nerviosos.
  • Les reconocemos que algunas actividades de clase son difíciles y les animamos a resolverlas, guiándoles en la búsqueda de la solución al problema, y no tanto en el problema en sí mismo, confiando en sus posibilidades para resolverlo, lo cual incide positivamente en el adecuado concepto de sí mismos.
  • Intentando tranquilizar a quien esté alterado o enfadado, respetando y dejando tiempo para sentir esas emociones desagradables, sentirlas como propias, para posteriormente, pensar con mayor claridad en posibles soluciones.
  • Pedirles que centren su atención en la tarea que están realizando.
  • Indicándoles que no se precipiten y que reflexionen, ayudándoles a pararse a pensar, antes de actuar, fomentando además que sean pacientes y hagan las cosas con calma.
  • Planteándoles retos ajustados y motivadores, para que no lo vean como dificultades, sino como oportunidades de aprendizaje que les puede permitir salir fortalecidos de ellas y por tanto, fomentamos comportamientos resilientes, lo que repercute en una mayor autonomía emocional porque relativizan las situaciones, además son niños más flexibles,  más optimistas, tienen más sentido del humor, poseen mayor creatividad y además, son niños más

Desde el Colegio Europeo Almazán, conscientes de la importancia de educar a los niños en una adecuada gestión emocional, ponemos en marcha distintas prácticas e iniciativas para llevarlo a cabo de forma concreta:

  • Programa de Inteligencia Emocional en 2º ciclo de Educación Infantil: donde trabajamos todas las habilidades emocionales: conciencia emocional, gestión emocional, autoestima y autoconcepto, habilidades sociales y habilidades para la vida.
  • Taller de Juegos en Educación Primaria: en el que en pequeño grupo, desarrollamos todas estas habilidades sociales y emocionales, para aquellos alumnos que muestran algún tipo de dificultad en estas áreas.
  • Sesiones de habilidades sociales y emocionales, para todos los grupos de primaria, donde la gestión emocional tiene un papel fundamental, en la mejora de la convivencia en las aulas, para prevenir situaciones de bullying.
  • Para las etapas de Secundaria y Bachillerato, donde el desarrollo de la gestión emocional es de vital importancia debido a los cambios producidos en la adolescencia, se aborda desde la acción tutorial, haciendo especial hincapié en la resolución de conflictos interpersonales propios de la edad, para aprender a manejarlos.