Desde el Colegio Europeo Almazán entendemos que en el momento actual, nuestros alumnos aprenden de otra manera, muy diferente de la forma clásica de aprender de siglos pasados, lo que de manera lógica, nos lleva a cambiar las metodologías a utilizar, así como a tener en cuenta los diferentes ritmos y estilos de aprendizaje. Es por esto, que nuestro modelo se basa en los siguientes principios, que podemos agrupar en estas claves, fundamentales para poder hablar de una educación centrada en el alumno de manera personalizada:

Somos capaces de adaptarnos a las diferentes necesidades, habilidades y características de nuestros alumnos, respetando a cada alumna de forma única, su propia individualidad, tratando además de sacar el potencial que cada uno de ellos tiene, así como a superar las dificultades, cuando surgen, planteadas como retos. Para lograrlo, existe un estrecho seguimiento de cada alumno, fruto de la coordinación entre el Equipo Docente y el Departamento de Orientación Psicopedagógica, junto con  una labor intensa, centrada en la acción tutorial, en la que además, la relación profesor – alumno cobra un protagonismo especial, que cuidamos con detalle.

Para esto, nos servimos de metodologías activas y participativas, como el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), Aprendizaje Cooperativo y Gamificación, es decir, utilizar el juego como herramienta de aprendizaje, lo que aporta enormes beneficios en la motivación personal, así como nuestro Proyecto de iPad, como herramienta para el aprendizaje. Todo esto, desde la perspectiva de la Neurodidáctica, que apoya este modelo de un modo científico, pues nos basamos en los conocimientos de las neurociencias para conocer cómo aprende el cerebro, utilizando como fundamento el cerebro emocional, pues un cerebro emocionado y motivado, hace que ese alumno, sin duda, aprenda mejor y consigamos desarrollar los talentos que cada uno posee.

Relacionado íntimamente con el aspecto anterior, resulta imprescindible destacar que en nuestro proyecto cobra un gran protagonismo la Educación Emocional, en la que fomentamos: el reconocimiento de las emociones propias y ajenas, el aprendizaje de la gestión emocional, el desarrollo de la empatía, las habilidades sociales y de relación interpersonal, así como las habilidades para la vida. Todas ellas necesarias para un desarrollo integral sano y de calidad.

Todos estos aspectos resultan mucho más sencillos en un entorno familiar, en el que los espacios son importantes, porque de ellos también se aprende. No sólo el clima escolar es cercano, amable y afectivo, sino que también hemos diseñado espacios multifuncionales para aprovecharlos al máximo con un sentido pedagógico claro y que estimula a aprender, en plena coherencia con nuestras metodologías activas y participativas.

Por último, pero no por ello menos importante, hemos de resaltar, que cuando un proyecto educativo es realmente personalizado, es mucho más sencillo obtener un buen nivel académico, avalado por los resultados de nuestros alumnos en las pruebas externas a las que se presentan. Junto a este aspecto, es imprescindible destacar la formación en Idiomas, así como en la competencia tecnológica y digital, imprescindible para los alumnos del siglo XXI.

Con todo esto, para nosotros lo esencial, es que nuestros alumnos y alumnas se sientan felices.