Actualmente vivimos un momento en que, como respuesta a los alumnos del siglo XXI, surgen nuevas alternativas metodológicas, que tienen como objetivo atender de forma adecuada a la diversidad de nuestros alumnos.

En este contexto, y desde los avances en neurociencias, nace la Neurodidáctica, poniendo de manifiesto la importancia de las emociones para aprender más y mejor. Es por esto, que cobra más importancia, no sólo el clima emocional que rodea los aprendizajes, sino que además, numerosos estudios demuestran que el entorno físico, en el que se produce, también puede afectar a nuestro cerebro: el diseño, la arquitectura, el espacio, ahora son más importantes de lo que pensábamos dentro de esta transformación en el entorno educativo. Pero no sólo consiste en crear espacios bonitos, sino que tengan asimismo una función pedagógica que lo fundamente.

Teniendo esta perspectiva presente, y desde el prisma de la Neurodidáctica, en el Colegio Europeo Almazán, hemos puesto en marcha un cambio en nuestros espacios, no sólo más atractivo, sino también más innovador, cuya misión es fortalecerlos para dar mayor sentido al Proyecto y que nuestros alumnos se puedan nutrir no sólo de los aprendizajes propios del aula, sino también sacarlos de esta, para aprovechar el mayor número de espacios en el centro, y en concreto, en los pasillos:

  • Espacios de trabajo habilitados para ello, con mesas de trabajo para facilitar el aprendizaje cooperativo.
  • Pizarras de vinilo en las paredes, para las sesiones de las distintas materias, así como para generalizar los aprendizajes en los tiempos de recreo, aprovechando la potencia del aprendizaje entre iguales.
  • Sofás más confortables para repasar y socializar, así como para trabajar en los diversos proyectos.
  • Vinilos en los pasillos para fomentar la educación en valores e inteligencia emocional.
  • Rincones de lectura, tanto dentro como fuera del aula, con la misión de favorecer el placer de la lectura, tan necesaria para todas las materias.

Pero no sólo se transforma el espacio externo al aula, sino también las propias clases, con un diseño de mesas de trabajo basadas en el aprendizaje cooperativo, donde se encuentran diferenciadas los distintos roles del equipo de trabajo, fomentando, no sólo el aprendizaje en valores, sino también las habilidades sociales y emocionales, imprescindibles para el aprendizaje escolar, pero también para la vida: habilidades de escucha activa, empatía, pensamiento divergente, resolución de conflictos, tolerancia a la frustración… todos ellos de vital importancia.

Asimismo, el patio del Colegio cobra una importancia mayor, más allá de su función como zona de recreo, con diversos juegos en el suelo y paredes, pero también para sacar la clase fuera del aula y del edificio, con la misión de consolidar otros aprendizajes, realizar pausas atencionales para favorecer la tan necesaria atención y concentración, así como un espacio para la resolución de conflictos que se pueden producir a lo largo de la jornada escolar, junto con la importancia del movimiento y el ejercicio físico para las funciones cognitivas y ejecutivas.

Por otra parte, numerosos estudios han demostrado la influencia del color en los aprendizajes, en los que se concluye que: a nivel emocional, colores fuertes, como el rojo o el naranja, suelen afectar en mayor grado a personas introvertidas o a las que tienen un estado de ánimo negativo. En el contexto concreto del aula, parece que una combinación de paredes blancas o claras con accesorios (muebles, pantallas, pósteres, etc.) de colores brillantes puede estimular el aprendizaje.

Por último, desde el Colegio Europeo Almazán somos conscientes de que las aulas han de transformarse en espacios abiertos, multifuncionales y multidisciplinares, para facilitar un aprendizaje activo, incluyendo además los espacios digitales que nos ofrecen las TIC’s, como uno de los componentes fundamentales. Cuando le damos coherencia junto con la educación emocional, física, artística y científica, el desarrollo integral de la persona se produce de una manera transversal. De este modo, conseguimos la adecuada consonancia con el funcionamiento del cerebro, estimulando la curiosidad, la creatividad, así como todos sus aprendizajes de un modo más global.

Y es que, como cita Jesús Guillén: “la arquitectura de los espacios de aprendizaje deja huella en la arquitectura de nuestro cerebro

“En las escuelas XXI el espacio educa, se dirige a facilitar el aprendizaje. El diseño inteligente del espacio representa a un nuevo docente en el siglo XXI. Los espacios nos configuran y nos definen. Son, al lado de alumnos y educadores, el tercer profesor”.

 

Alfredo Hernando