Es indiscutible la importancia que las nuevas tecnologías tienen hoy en nuestra vida diaria. Desde algo tan simple como sacar un billete de avión o realizar una operación con nuestro banco, hasta su uso en la domótica del hogar o en el mundo laboral, donde no seríamos capaces de realizar nuestro trabajo sin ellas ¿Alguien puede imaginarse un día en su trabajo sin recibir un correo electrónico, sin entrar en la plataforma informática de su empresa para desarrollar una tarea o simplemente sin encender el ordenador?

Es imposible pensar que eso no debe tener un reflejo en el mundo educativo. Aunque han llegado muy tarde, como pasa siempre en este ámbito, hoy es igual de inimaginable un aula con solo una pizarra, un borrador y un libro de texto.

Pero la clave del debate no está en la necesidad de su utilización, que es evidente, sino en cómo se deben utilizar para aprovechar todo su potencial. En este sentido, su función no es sustituir al profesor, o al propio libro de texto, ni siquiera a la pizarra o al borrador, sino complementar a todos ellos y convertirse en una potente herramienta metodológica para utilizar en aquellos casos en que sus ventajas son evidentes. Esa es la clave del modelo “aprender a aprender”. Utilizar con los alumnos todas las herramientas metodológicas a nuestro alcance para que aprendan a trabajar con ellas e incluso puedan elegir aquellas que más se acercan  a su propio estilo de aprendizaje.

En este sentido, hay quienes opinan que  las TIC,s son un elemento mucho más importante en el ámbito del desarrollo de las competencias que en el de la adquisición de conocimientos. La posibilidad de realizar un trabajo de investigación por parte de un grupo de 4 alumnos, elegidos en función del rol que queremos que desarrolle cada uno de ellos en ese equipo, y que luego plasmen en una presentación que desarrollarán ante el resto de la clase es un buen ejemplo. Con algo tan sencillo como esto, estaremos desarrollando, evidentemente, la competencia de investigación, la competencia de trabajo en equipo, la competencia digital y la capacidad de hablar en público. En este ejemplo, es evidente que se están trabajando competencias clave, pero nadie podrá decir que con ello los alumnos no están, además, adquiriendo conocimientos sobre el tema objeto de esa investigación.

En cualquier caso, cuando hablamos de TIC,s mucha gente piensa solo en ordenadores o en iPads, pero hay otro montón de recursos tecnológicos que pueden aplicarse a la educación con resultados muy positivos.

En el Colegio Europeo Almazán fuimos pioneros en la introducción de las nuevas tecnologías en el aula. Hace más de 5 años que trabajamos con el modelo “one to one” en E.S.O., en el que cada alumno tiene un ordenador portátil o una tableta como herramienta de trabajo. Recientemente incorporamos este modelo a 5º y 6º de Primaria, aunque desde Educación Infantil y los primeros cursos de EP los alumnos ya trabajen con esta herramienta. Hemos hecho algo parecido con la robótica en algunos cursos de la E.S.O. Con independencia del desarrollo, entre otros, del pensamiento lógico, de la concentración, y de toda otra serie de competencias, las posibilidades que ofrece para el trabajo en el resto de las áreas del currículo es impresionante.

En resumen, la necesidad de su incorporación al mundo de la educación es ya un debate superado. Lo importante es el modelo de utilización y su combinación con herramientas metodológicas, digamos, más “tradicionales”.